VOX Gijón alerta de la “situación gravísima de soledad no deseada” tras el fallecimiento de un anciano en su domicilio y reclama “soluciones”

Sara Á. Rouco: “Las soluciones deberían estar en marcha hace mucho tiempo y el suceso de Gijón solo confirma que las cosas se están haciendo mal o, lo que es peor, no se hacen”

La concejal y portavoz de VOX Gijón, Sara Álvarez Rouco, ha lamentado hoy las condiciones en las que ha fallecido el anciano encontrado muerto en su domicilio de la carretera de la Costa y el sufrimiento de su mujer, “pero en medio de todo esto, lo peor, lo que nos deja perplejos, son las declaraciones del concejal de Servicios Sociales llamando la atención sobre la situación gravísima de soledad no deseada que padecen miles de personas en Gijón y en Asturias”, dijo.

La edil considera que el área de Servicios Sociales del equipo de gobierno “es responsable de dar solución a este problema” y advierte de que “no cabe que se le caiga la venda de los ojos con la muerte de este anciano. Las soluciones deberían estar en marcha hace mucho tiempo y el suceso de Gijón solo confirma que las cosas se están haciendo mal o, lo que es peor, no se hacen”.

Desde VOX “hemos denunciado esta situación tanto a escala autonómica como local sin que ni la consejería de Asuntos Sociales haya dado un paso ni en Gijón se avanzase en otra cosa que en declaraciones que no resuelven nada. Que el problema es enorme y que si no se ataja irá a peor ya lo sabemos todos, pero hay que actuar. Esta muerte solo es un indicador trágico sobre lo que está pasando y nos preguntamos para qué están sirviendo todos los recursos económicos y los protocolos, si cada vez que hay un caso todos los responsables se lamentan como si acabasen de descubrir el problema”, añade la portavoz municipal.

“En VOX tenemos claro que si se dejasen de sectarismos y postureos y demostrasen voluntad política para erradicar la soledad no deseada el problema iría disminuyendo hasta desaparecer. Por eso, una vez más, reclamamos un giro y las soluciones que parece que nunca llegan”, concluye Sara Á. Rouco.