VOX Gijón, a través de su concejal y portavoz, Sara Álvarez Rouco, cargó hoy duramente contra los concejales -a los que calificó de “jauría que busca intimidar”- por lo sucedido esta mañana en el Pleno del Ayuntamiento, definido como “intolerable”, tras defender una propuesta favorable a la vida.
“Es una vergüenza asistir al pleno de Gijón. Más parece que esté rodeada de una jauría que de personas que han sido elegidas para actuar como representantes de los ciudadanos”, señaló la edil tras lo acontecido. “Si lo que buscan es intimidar, van por muy mal camino. Y si lo que quieren es sacar sus frustraciones y sus problemas de intolerancia con el resto de la sociedad, hay especialistas que pueden ayudarles. Esa enajenación que tienen es para hacérsela mirar. ¿Y después todavía se creen con derecho de protestar a favor de alguno de sus colectivos cuando se sienten atacados o discriminados? No les extrañe que haya malos modos y ataques verbales, porque son los primeros que se mueven en la dinámica de lo agresivo. De todos modos, es intolerable que se manejen así en un Pleno del Ayuntamiento e incomprensible que quien lo modera permita que esto ocurra”, añadió.
Todo sucedió tras defender una propuesta para que se declare desde las instituciones “un posicionamiento favorable e inequívoco sobre lo único esencial para las personas, la vida; es un compromiso fundamental” y que recabó el apoyo de la bancada del PP y de un concejal de Foro, rompiendo así la unidad en el equipo de gobierno.
En su intervención, explicó que “promocionar la vida a escala institucional, con todo lo que ello conlleva, se nos presenta como un contrapeso imprescindible para equilibrar, entre otras cosas, las consecuencias del consumo desproporcionado y la inmediatez, en la que para muchos todo se reduce a la autosatisfacción y al culto al ego, lo que propicia el auge de una dinámica social anclada en un cortoplacismo y ajena al apoyo pleno a la vida. La huida del compromiso o la eliminación sistemática de todo lo que incomoda son el caldo de cultivo de las crisis en las personas y el justificante de una deshumanización creciente a todos los niveles que pone en peligro la trayectoria vital”.
“De ahí -dijo Álvarez Rouco- nuestra intención de que Gijón se declare como una ciudad de referencia por la vida. Algo que nunca debe interpretarse como una pretensión banal o partidista y sí debe entenderse como el planteamiento de base donde apoyar el posicionamiento de la ciudad y el de todos sus ciudadanos”.
La edil enumeró que, entre una gran variedad de cuestiones, “son muchos los ámbitos sociales que por acción u omisión se alejan del criterio de salvaguarda que pretendemos con esta iniciativa”, y citó, en este sentido, “la inoperancia institucional relacionada con el invierno demográfico que nos ahoga, especialmente en Asturias y en Gijón: tasas de fecundidad en regresión constante, nacimientos alarmantemente escasos y los índices de mortalidad más elevados”. También citó “a escala regional y municipal, la ausencia de partidas presupuestarias y programas para difundir el valor de la vida” y que “más allá de declaraciones políticas con poco recorrido, la temible desatención a la salud mental y la desmotivación vital que conlleva, con resultados a menudo fatales. Citemos también el fracaso de los protocolos de acoso escolar y laboral en niños y adultos con frecuentes resultados de muerte. Citemos el vacío en el que viven las madres gestantes en soledad que deciden continuar su embarazo sin apoyo institucional. Citemos el escasísimo apoyo a la familia y a la maternidad con resultados de madres cada vez con menos hijos y con mayor edad. Citemos las muertes por violencia, por toda clase de violencia, que sufren las personas, especialmente las mujeres a manos de sus parejas o las de la violencia vicaria. Y citemos, en general, la ausencia habitual de políticas económicas y de vivienda válidas, o de herramientas que compensen la pérdida de poder adquisitivo de los salarios como uno de los problemas principales para disfrutar de una vida digna”.
Por todo ello, “reconocer la vida como valor esencial a escala municipal, además de mejorar las condiciones de cara a los ciudadanos, debería conducir a que Gijón se convirtiese en referencia como el primer municipio de Asturias en promocionarla”.





