VOX Melilla, quiere mostrar su profunda preocupación por la grave situación que atraviesa el Hospital Universitario de Melilla (HUME).
Problemas estructurales por continuas incidencias técnicas están afectando directamente a la atención sanitaria y desbordando la paciencia de usuarios y profesionales.
El sistema de aire acondicionado en el nuevo edificio hospitalario, que está obligando a plantear el regreso temporal a las antiguas instalaciones quirúrgicas.
Estas cerradas desde hace seis meses, se suma una preocupante falta de planificación y organización.
Una situación límite sobre la que los propios profesionales llevan más de cuatro meses advirtiendo sin que se haya tomado ninguna medida al respecto.
Avisamos del grave riesgo que corre la numerosa aparatología médica ubicada en una zona de quirófanos donde el sol incide directamente durante toda la tarde.
Si no se instalan de inmediato medidas de protección solar, estos equipos de alto valor acabarán estropeándose inevitablemente.
Hacer parches sobre la marcha en instalaciones en desuso solo demuestra la desesperación y la falta de un plan de contingencia serio.
Problemas informáticos han impedido al personal sanitario acceder a analíticas, pruebas radiológicas y otros datos clínicos esenciales.
Este apagón digital paraliza la actividad diaria, amenaza con dilatar aún más las ya de por sí inasumibles listas de espera que soportan los melillenses.
Esta situación no solo dificulta enormemente el trabajo de médicos, enfermeros, TCE y resto de profesionales sanitarios.
Además quienes se ven obligados a trabajar en condiciones de extrema presión y desamparo institucional.
Sino que también pone en riesgo la calidad asistencial y la seguridad del paciente.
No se puede normalizar que la atención médica en Melilla dependa de si el sistema informático funciona o de si las salas están a una temperatura habitable.
Desde VOX Melilla queremos recordar que llevamos advirtiendo desde noviembre que el traslado al nuevo hospital se estaba realizando de forma precipitada.
Ya denunciamos entonces que existía una clara prisa por inaugurar las nuevas instalaciones para colgarse medallas políticas, sin que estas estuvieran plenamente preparadas ni en condiciones óptimas para garantizar una asistencia sanitaria segura y eficiente.
Los hechos están demostrando, desgraciadamente, que nuestras advertencias eran fundadas.
Exigimos explicaciones inmediatas al INGESA y al Ministerio de Sanidad, así como soluciones urgentes que garanticen unas condiciones adecuadas tanto para los profesionales sanitarios como para los pacientes.
La sanidad de Melilla no puede seguir siendo víctima de la improvisación, la falta de previsión y una gestión deficiente que contrasta escandalosamente con las promesas de modernidad con las que se vendió este centro.





