Vox Melilla denuncia el estado de la piscina municipal, la única de titularidad pública en una ciudad de 85.000 habitantes, con el agua a 19 grados en pleno mes de enero, filtraciones de lluvia y carencias impropias tras haber permanecido cerrada casi tres años.
Tasende subraya que los usuarios tienen toda la razón al quejarse y recuerda que el Gobierno local prometió una nueva piscina municipal que sigue sin existir, mientras los melillenses pagan las consecuencias.
La piscina municipal de Melilla vuelve a ser mo0tivo de quejas generalizadas por parte de sus usuarios. El agua se mantiene a apenas 19 grados en pleno invierno y las instalaciones presentan filtraciones de lluvia por techos y paredes.
«Lo grave no es solo la situación actual, sino que esta piscina estuvo cerrada casi tres años y se reabrió sin las condiciones que cabía esperar tras tanto tiempo clausurada»,ha denunciado el portavoz de VOX en la Asamblea, José Miguel Tasende.
Durante ese largo cierre, ampliamente recogido por la prensa local, se generó una lógica expectativa entre los melillenses. Sin embargo, la reapertura no ha estado a la altura. «Después de casi tres años cerrada, reabrir con agua fría y goteras es una tomadura de pelo». Ha afirmado Tasende.
A esta situación se suma el incumplimiento de las promesas del Gobierno local, que anunció en varias ocasiones la construcción de una piscina municipal para aliviar la saturación de la actual.
A día de hoy, esa nueva piscina sigue siendo un anuncio, sin obra iniciada ni solución real para los usuarios. «En Melilla solo hay una piscina pública, otra de uso compartido en un centro educativo y no más de cinco clubes privados. Esto es absolutamente insuficiente para una ciudad de 85.000 habitantes», ha señalado Tasende.
Desde VOX Melilla se insiste en que la piscina municipal no es un lujo, sino un servio público esencial, especialmente para escolares, personas mayores, usuarios en rehabilitación y familias con menos recursos. «En una ciudad como la nuestra no debería haber una sola piscina municipal, sino tres o cuatro repartidas por los barrios», ha defendido Tasende.
Tasende ha cerrado con un mensaje contundente: «Menos promesas y más hechos. Los melillenses merecen instalaciones públicas dignas, no anuncios vacíos ni servicios en condiciones precarias».





