Los concejales, coordinadores y diputados de VOX en Málaga no han participado ni participarán en ninguno de los actos previstos con motivo del 8M al tratarse de una efeméride que está siendo utilizada por el feminismo radicalizado para promover el «enfrentamiento» entre hombres y mujeres y sobre todo, para seguir manteniendo un negocio que únicamente beneficia a una casta política corrupta.
Desde los distintos grupos municipales y equipos de trabajo de VOX en la provincia de Málaga, se deja claro que en «VOX defendemos a la mujer, su bienestar, su libertad, su felicidad, su seguridad y su prosperidad» ya que «defender a la mujer no implica enfrentarla con el hombre, sino todo lo contrario».
Es por ello por lo que los miembros de VOX en toda Málaga han rechazado asistir a los diferentes actos organizados por el feminismo radical, puesto que este «trata de imponer un dogmatismo de género dañino que ha terminado aprobando leyes nefastas para la sociedad en su conjunto y para las mujeres en particular».
«La defensa de la mujer es defender a todas las mujeres que quieren un trabajo estable, poder acceder a una vivienda y formar una familia», dicen. «VOX es el partido que más defiende y protege a las mujeres porque somos los únicos que creemos que hay que proteger nuestras fronteras frente a la inmigración ilegal masiva y de culturas incompatibles con la nuestra que consideran a la mujer como un ser inferior», añaden.
Derogación de todas las leyes de género
Asimismo, solicitan la derogación de todas las leyes de género y políticas feministas, puesto que se hace necesario «recuperar el sentido común» y «poner fin a la criminalización de la mitad de la sociedad».
Los concejales, coordinadores y diputados recuerdan que «estas políticas únicamente han servido para acrecentar la inseguridad que sufren las mujeres en todos los ámbitos de su vida sin haber logrado reducir el número de mujeres asesinadas».
Para terminar, todos ellos recuerdan que hoy en España, mujeres y hombres enfrentan problemas comunes que el feminismo radicalizado y las instituciones que lo promueven han generado, como son «la precarización de las condiciones laborales, el aumento del coste de vida y la pérdida de poder adquisitivo, las dificultades para poder acceder a una vivienda y formar una familia, las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral o el gravísimo aumento de la inseguridad».





