El parlamentario andaluz de VOX por Almería, Juan José Bosquet, ha solicitado al gobierno de Moreno Bonilla que autorice de manera temporal y excepcional a todos los vertederos de la provincia la recepción de residuos plásticos de rafia convencional acumulada, ya que de tener que cumplir la legislación existente las plantas tendrán serios problemas para poder recepcionarlos.
Bosquet ha destacado el esfuerzo del agricultor almeriense para adaptarse a los cambios de los últimos tiempos y en la mayoría de las ocasiones, lamenta, “no llegan a obtener una rentabilidad que les permita sobrevivir”. El parlamentario ha defendido que los agricultores quieren “hacer las cosas bien, reciclar convenientemente los residuos, pero se lo están poniendo cada vez más difícil, por lo que todas las administraciones deben de tomar cartas en el asunto”.
Este grave problema que se ha generado por la “inoperancia” de las distintas administraciones públicas, ha llevado a una situación de “colapso” porque existen “serias dificultades para aceptar los residuos vegetales que lleguen mezclados con rafia convencional”. Hay que tener en cuenta que la horticultura de Almería consume 8.000 toneladas anuales de rafia. El sector apuesta por “impulsar la implantación de la rafia biodegradable o biocompostable, pero unos de los grandes problemas es su elevado coste, tres veces más de lo que cuesta la rafia convencional”, señala.
La iniciativa registrada por VOX, tanto en el Parlamento de Andalucía como en los ayuntamientos de Almería, insta al Consejo de Gobierno de la Junta a que convoque unas ayudas para bonificar a las explotaciones hortofrutícolas la implementación de la rafia biocompostable y biodegradable y así fomentar otro tipo de materiales alternativos como son los biodegradables o los compostables. Asimismo, hace unos meses, la formación presentó una propuesta para que se creen infraestructuras para el reciclado de este desecho y el PP la rechazó.
VOX también pide que se promuevan e impulsen jornadas informativas con la finalidad de fomentar la información, la concienciación y la formación a los agricultores para que puedan adaptar sus cultivos sin problemas. “No podemos poner más trabas a nuestro campo”, afirma Bosquet, la agricultura en Almería lleva sufriendo en los últimos años las consecuencias de la competencia desleal de productos que proceden de terceros países, el incremento de los costes de producción, la excesiva burocracia y las exigencias fitosanitarias y medioambientales, “todo por culpa de las políticas que dictan la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo”.





