El senador de VOX por Valencia, Fernando Carbonell, ha defendido la moción presentada por su formación en defensa de los intereses del sector primario y de la producción nacional frente a las políticas europeas derivadas del Pacto Verde Europeo y del Acuerdo de París, que están poniendo en riesgo la rentabilidad del campo español y la soberanía alimentaria de España.
Carbonell ha comenzado su intervención explicando que el sector primario “no es una actividad más, sino un pilar de cohesión, de identidad y de soberanía alimentaria para España”, advirtiendo de que la aplicación acrítica de normativas diseñadas para otras realidades productivas está asfixiando a agricultores y ganaderos españoles.
El senador de VOX ha denunciado que España posee una idiosincrasia agraria propia, marcada por la aridez, la escasez de agua, el predominio de pequeñas y medianas explotaciones familiares y cultivos permanentes como el olivar, el viñedo o los cítricos, que no pueden regirse por las mismas reglas pensadas para los climas húmedos del norte de Europa. En este sentido, ha afirmado que aplicar normas idénticas a realidades distintas “no es sostenibilidad, es una incoherencia técnica”.
Carbonell ha recordado que las consecuencias de estas políticas ya se están dejando sentir tanto en el campo como en los hogares españoles, con el encarecimiento de los alimentos y la creciente dependencia de importaciones procedentes de terceros países que no cumplen los estándares exigidos a los productores nacionales.
La moción defendida por VOX recoge 12 medidas concretas, técnicas y coherentes, entre las que destacan la recuperación del interés nacional en materia agraria, el rechazo del Pacto Verde Europeo tal y como está concebido, la defensa de una PAC diferenciada, la exigencia de reciprocidad en las importaciones, el refuerzo de la producción nacional y la puesta en marcha de un Plan Nacional del Agua que garantice infraestructuras hidráulicas y proyectos de regadío pendientes como el de Tierra de Barros.
Asimismo, VOX reclama la paralización del cierre de la central nuclear de Almaraz para asegurar la soberanía energética y el desarrollo rural, políticas eficaces de relevo generacional, el fin del abandono de la España rural, un sistema de seguros agrarios reforzado, la correcta aplicación de la ley de la cadena alimentaria y el aplazamiento del cuaderno digital hasta que sea plenamente accesible para todos los productores.
Finalmente, Carbonell ha explicado que la agricultura española “no pide privilegios, pide coherencia, pide reciprocidad y pide que España decida sobre su propio campo”. Carbonell ha concluido planteando una disyuntiva clara: “Queremos un país que produce o un país que depende”, apelando a la responsabilidad de las instituciones para defender a España allí donde se toman las decisiones.




