El senador de VOX por Extremadura, Ángel Pelayo, ha presentado hoy las conclusiones de la formación tras la Comisión que se ha seguido a Centro de Investigaciones Sociológicas que dirige José Félix Tezanos en el Senado. Allí, el portavoz de VOX ha pedido su destitución por alguien competente, puesto que «no se trata de un debate técnico menor, ni de una discrepancia metodológica entre profesionales», sino que es una cuestión de «calidad democrática, de uso de recursos públicos y, en última instancia, de respeto a la voluntad libre del elector».
Pelayo ha recordado que, durante los trabajos de la Comisión, varios comparecientes «coincidieron en un punto esencial: el CIS atraviesa una grave crisis reputacional e institucional», llegando incluso a hablar de «una gravísima crisis de credibilidad” y señalar que «el problema de fondo no es sólo el error, sino la sospecha de manipulación, la sospecha de que se esté intentando persuadir la voluntad del elector mediante la publicación de datos sesgados o alterados». Y es que, durante su intervención ha denunciado la adaptación del diseño de las encuestas, de la selección temática y de la periodicidad de los estudios a las necesidades políticas del Gobierno.
Sobrerrepresentación constante de la izquierda
Y es que, desde 2018, existe una sobrerrepresentación constante de la izquierda en los estudios preelectorales, cifrada en torno a cinco puntos porcentuales de media respecto a los resultados reales. «No es un error ocasional, es un sesgo reiterado que excede cualquier margen razonable y que proyecta sistemáticamente una imagen favorable a un determinado bloque ideológico», ha denunciado el senador de VOX.
A lo largo de los trabajos de la Comisión, ha recordado Ángel Pelayo, se han constatado «cambios constantes, caóticos e inexplicables en la metodología del CIS desde el nombramiento del actual presidente». Una serie de cambios «sin justificación técnica suficiente, sin trazabilidad clara y sin respeto a la continuidad de las series históricas». De modo que «se ha roto la coherencia interna de los estudios y ha contribuido decisivamente a un aumento alarmante de la desviación entre las estimaciones del CIS y los resultados reales posteriormente contrastables».
En cuanto al dinero destinado, se ha producido un incremento notable del presupuesto y del número de encuestas, entrevistas y medios humanos. Un mayor despliegue de recursos públicos que «no ha mejorado la calidad del servicio prestado, pero ha convivido con un agravamiento de las dudas sobre la neutralidad, la precisión y la fiabilidad del organismo».




